ABORDAR A GALDÓS DESDE LA MEDICINA

17 jun 2009

El neurólogo burgalés Luis Carlos Álvaro González, además de ejercer en el hospital bilbaíno de Basurto, es un galdosiano consumado que en los últimos años se ha dedicado a estudiar la teoría de la degeneración en la producción literaria del autor de los Episodios Nacionales. Es el único doctor entre los más de ochenta investigadores de una veintena de universidades internacionales, que participa en la IX edición del Congreso Internacional Galdosiano que hasta el próximo día 19 de junio tiene lugar en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria. La aportación a esa nueva dimensión del estudio de Pérez Galdós la elabora el neurólogo a partir del detenido estudio de la novela contemporánea escrita por el autor canario en 1885, Lo Prohibido. No es la primera vez que Álvaro González se interesa por aspectos que relacionan la literatura con las humanidades médicas, ya que hace siete años se detuvo en estudiar las complejas alucinaciones visuales de otro novelista de referencia, Henry James.

“Mi abordaje lo realizo desde el punto de vista médico y partiendo de la teoría de la degeneración que Galdós aplica a algunas de sus novelas, como Lo prohibido y toda una saga de personajes como la contemplada en los Bueno de Guzmán”, señala el doctor. “Esta degeneración en lo físico se produce de manera paralela a la degeneración social y moral en la época de la Restauración, en la que se producen muchas desigualdades sociales y una pérdida de valores. La decadencia, social, económica y moral, se ilustra con el adulterio, y discurre paralela a enfermedades y trastornos neurológicos diversos de sus personajes. Eso es lo que refleja la novela de Galdós. El sentido de responsabilidad de Galdós le lleva a hacer propuestas de prevención,  rectificación y mejora, en lo social y también en lo médico, y por ello se contempla en Lo prohibido una propuesta terapéutica regeneracionista basada en la visión de la naturaleza, en un retorno a lo sencillo y a los buenos hábitos”, explica.

Luis Carlos Álvaro se confiesa “amante de Galdós desde jovencito, y quizás por ello he realizado ahora un segundo abordaje del autor desde una perspectiva médica y clínica”. A juicio del doctor “buena parte de la obra de Galdós está llena de descripciones médicas que pueden ser simbólicas o textuales. El novelista canario poseía varias fuentes de investigación médica y todas de primera línea o de la máxima fiabilidad. Fue un autor con amigos médicos de Madrid y Cantabria como Gregorio Marañón, Manuel Tolosa o José María Ezquerdo. Tuvo acceso a fuentes escritas en su amplia biblioteca que trabajó subrayando y casi literalmente trasladando a algunos de sus textos al referirse a las cefaleas o las epilepsias, por ejemplo”.

Para el neurólogo, a través de la literatura de Galdós nos podemos acercar a algunas de los trastornos frecuentes que padecía el novelista canario. “Galdós posee una lectura médica indudable y existe una línea de investigación aún por explorar en este campo. Tenía jaquecas y cefaleas regularmente, era un migrañoso serio”, puntualiza el doctor. “Y buscaba remedios para estas jaquecas que relataba en sus cartas al doctor Tolosa. En los libros constan brebajes y recetas médicas que él se aplicó. No obstante, acercarse a la personalidad de Pérez Galdós es algo complejo que requiere una indagación en su biografía. Lo que yo intento es acercarme a su patobiografía para explicar matices de alguno de sus comportamientos”, dice Álvaro González, quien estima que un médico pueda presentar sus teorías en el marco de un congreso estrictamente teórico-literario “enriquece los alrededores y las perspectivas de un mismo autor tan poliédrico como Benito Pérez Galdós”. 

 

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