ENTREVISTA A FERNANDO G. DELGADO: “NOS QUIEREN CONVENCER DE QUE EL PENSAMIENTO ES TEDIOSO Y CANSINO”

25 may 2012

Es el cuarto escritor que deposita en el archivo de la Casa-Museo Pérez Galdós del Cabildo grancanario, el manuscrito de una de sus novelas, en este caso de la última editada, También la verdad se inventa, un título que aborda el tema de la identidad sexual, pero sobre todo del derecho que asiste a cualquier persona de vivir su propio imaginario. El tinerfeño Fernando G. Delgado refresca en esta entrevista sus recuerdos de Galdós y sus deseos de que en la España de este siglo XXI, surja otro novelista como el autor de los Episodios Nacionales capaz de interpretar literariamente desde una posición crítica, la complicada realidad socioeconómica que vive un país –según aprecia Delgado- que “parece fagocitado por la crisis, la falta de expectativas de las generaciones más jóvenes y el desempleo galopante, entre otros dilemas”.

El autor confiesa que nunca vuelve a leer sus novelas una vez las concluye. “Me obsesiono mientras estoy escribiendo y en el proceso de corrección aún más. Existe un momento angustioso en el que hay que poner punto y final. Luego ya no leo la novela impresa. Nunca he vuelto a mi querido Exterminio en Lastenia, como nunca he vuelto a leer esta última entrega, porque tengo la sensación de que hice todo lo que pude y la insatisfacción de que lo que pude hacer a lo mejor no es todo lo que deseaba”, dice.

Admite sin trauma la compañía en sus procesos de trabajo de las nuevas tecnologías y recursos. “La primera persona que me habló con fascinación de un ordenador fue el escritor Francisco Ayala. Me pareció entonces una posibilidad increíble. Ahora no podría vivir sin el ordenador. Ahora bien, un ordenador sin un talento literario detrás es poco útil. El editor Mario Muchnik me dijo que alguna vez se escribiría un estudio sobre cómo el ordenador habría influido en las distintas maneras de hacer literatura en los autores. La discusión entre el libro de papel y el e-book es artificial: el soporte del libro ha ido cambiando a lo largo del tiempo y durante muchas décadas convivirán los dos soportes. El libro electrónico se impone en las nuevas generaciones y lo que importa es que la gente lea, siendo el modo en que lo hagan lo de menos”, puntualiza.

“Si por el contrario lo electrónico sólo sirve para fomentar la nadería visual y la banalidad literaria que parece haberse impuesto tanto con las nuevas tecnologías como sin las nuevas tecnologías, pues malo”, añade.

SE PIENSA CON EL IDIOMA

Fernando G. Delgado está de acuerdo con muchos pensadores y ensayistas que critican el hechizo que padecen las sociedades contemporáneas con la imagen. “El refrán chino popular que se ha grabado a fuego en la sociedad que dice que Una imagen vale más que mi palabras, es una necedad, porque las cosas existen desde el momento en que se las nombra. Se piensa con el idioma y si se maneja mal el idioma se piensa mal, o no se piensa que es lo que está sucediendo en esta sociedad que no reflexiona. Se ha impuesto la alharaca y el espectáculo y se impone la imagen a la reflexión, al razonamiento y al debate”, prosigue Delgado. “Se habla sin pensar en lo que se dice y la imagen produce un efecto distractivo. Nos quieren convencer de que el pensamiento es tedioso y cansino. Nada más peligroso que se imponga esa especie de feria del ruido que apenas nos permite comunicarnos y entendernos”.

COMPROMISO DEL INTELECTUAL

El escritor opina que el papel de los creadores en la sociedad actual debe ser activo con aportación siempre de elementos de reflexión. “Esto no es una crisis, es una catástrofe. Asistimos a una revolución conservadora para acabar con todos los derechos adquiridos por la sociedad progresista durante los últimos tiempos. Esto es una aniquilación de esos derechos y conquistas sociales. El abuso desde el poder genera violencia en el poder. La violencia generada en el poder termina generando violencia en la calle, en la sociedad. La paz social de la que tanto se ha hablado no sale gratis. La paz social tiene un coste. Si alguien desea no sólo abaratar el coste de la paz social sino tenerla sin ningún precio haciendo de otros las víctimas, es inconcebible y condenable por todo el que posea, no ya responsabilidad como intelectual, sino conciencia como ser humano”, sostiene el periodista.

¿Nada será como antes tras este tiempo de incertidumbre y crisis? “Los jóvenes que se manifiestan gritando que no tienen culpa de la crisis han sido víctimas de una mala pedagogía. Para beneficio de los especuladores han crecido en la sociedad del despilfarro. Este país está siendo fagocitado por la crisis, por  la falta de expectativas de las generaciones más jóvenes y el desempleo galopante, entre otros dilemas”.

La crisis no se arregla volviendo a donde estábamos antes de que nos sorprendiera. Ojalá la misma traiga después de tanto trauma una educación en la sobriedad y la naturalidad. Dudo que los especuladores y los mercados también lo deseen. Asistimos a una revolución no sólo económica sino ideológica, y por lo tanto los cambios están cercenando en España los cimientos de la democracia. Estamos en una democracia agónica”, denuncia preocupado Delgado.

LOS RECUERDOS DE GALDÓS

“Necesitamos un Galdós de nuestro tiempo, que tendría primero que escribir los Episodios Nacionales que no se han escrito. Nuestra memoria está huérfana de esos Episodios Nacionales. El tiempo que está por venir es más difícil escribirlo desde el realismo galdosiano, que desde el esperpento de Valle Inclán, porque nada de tan real es verosímil. Todo es grotesco y exagerado para ser real. Ese pincel realista de Galdós se encontraría con cierta impotencia para abordar estos cuadros presentes que habría que describir con brocha gorda”.

Su imaginario está lleno de Galdós, que se convierte pronto en un mito de juventud. “No  tenía biblioteca en casa, pero mi parroquia que regentaban los jesuitas, estaba bien surtida de obras de  Galdós. Mientras Pildain excomulgaba en Gran Canaria en nombre de Galdós, yo en Tenerife devoraba las obras del novelista. Siempre por ello tengo una permanente gratitud hacia los curas que me tocaron en suerte”, dice.

DE LA MÁQUINA AL ORDENADOR

El periodista y novelista ha entregado al fondo del museo galdosiano dos manuscritos de su última novela. Un borrador que incluye correcciones, notas adjuntas así como tachaduras, a lo que es la versión definitiva de También la verdad se inventa. “Puede hacerse por tanto un para mí arriesgado ejercicio de comparación ya que pone al descubierto excesos e imperfecciones de la novela que se van superando en el proceso de escritura”, avanza.

“Hace varias décadas no había otra posibilidad  de trabajar sobre manuscritos. Con el paso del tiempo y con la aparición de la máquina de escribir y más tarde del ordenador, cambian las cosas. Aún es hoy que algunos autores siguen excepcionalmente escribiendo a mano”, dice. Recuerda que su título Exterminio en Lastenia, por el que obtuvo el Premio de Novela Benito Pérez Galdós y del que afirma que “quizás sea mi mejor novela”, se elaboró de manera casi artesanal. “Se articula como un conjunto de muñecas rusas y tuve que recortar, subrayar, pegar manualmente y no como ahora, que con una sencilla operación en el ordenador se simplifica mucho el trabajo. No guardé ese manuscrito porque confío poco en la inmortalidad y no pensé que nadie con el tiempo pudiese interesarse por ese documento”, concluye Delgado.

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