Vuelve a su Casa-Museo el retrato de Pérez Galdós pintado por Sorolla

30 ene 2014

 

Desde este jueves, el famoso retrato de Benito Pérez Galdós pintado por Joaquín Sorolla vuelve a lucir en el despacho del escritor en su Casa-Museo, gestionada por el Cabildo de Gran Canaria.  El pasado septiembre, el cuadro viajó a Madrid para ser exhibido en la exposición ‘La lengua y la palabra: trescientos años de la Real Academia Española' que la RAE, en colaboración con Acción Cultural, organizó en la Biblioteca Nacional de España hasta el pasado 26 de enero.

La obra fue pintada por Joaquín Sorolla en el año 1894 y comprada a los nietos del novelista por la Corporación grancanaria en julio de 1973.

De formato apaisado, representa al escritor grancanario en una postura nada ortodoxa: sentado en un bancal corrido, en cuyo respaldo apoya su brazo derecho sosteniendo un cigarro con boquilla, testimonio de su afición al tabaco.

Vestido con una chaqueta parda, chaleco negro y corbata de lazo a rayas, don Benito agarra con la mano izquierda la empuñadura de su bastón. En la pared situada a su espalda cuelga un cuadro con un importante marco dorado que reproduce una marina, posible alusión al origen insular del novelista y a su amor por el mar.

La obra constituye la primera manifestación en la que Sorolla rompe con el retrato tradicional, que se generaliza en su producción al recoger las efigies de amigos y familiares. El retrato sigue siendo tenebrista, según los modelos españoles del siglo XVII, en cabeza y manos, porque el pintor no abandona el tratamiento tradicional hasta épocas muy avanzadas de su vida, a partir de 1904, cuando se enfrenta con el retrato al aire libre. 

Este cuadro en el que Sorolla retrató a Galdós se hizo muy popular cuando la Fábrica de Moneda de España decidió utilizarlo como imagen en los antiguos billetes de mil pesetas.

Exposiciones. No es la primera vez que el retrato viajaba para ser expuesto en el exterior. En su haber, figuran exposiciones en París (1906), Madrid (1963); Lieja (1985);  Bilbao y Madrid (1998); Valencia (2000); Madrid (2009 y 2010); la Casa de Colón (2010)…

La primera exposición de Sorolla en la que se incluyó –al menos, la primera de la que se tiene constancia documentada- fue la ‘Exposition Sorolla y Bastida', celebrada en verano de 1906 en la Galerie Georges Petit (París) y en la que el cuadro aparecía con el título ‘Portrait du Romancier Pérez Galdós'

En 1963 fue exhibido en el Casón del Buen Retiro de Madrid. En 1985 estuvo en Lieja, en la muestra titulada  ‘Sorolla-Solana', y en 1998 regresó a la capital de España para, ese mismo año, pasar también por Bilbao. 

En 2000 se incluyó en la muestra denominada ‘Mariano Benlliure y Joaquin Sorolla. Centenario de un homenaje', exhibida en el Museo del siglo XIX de Valencia. 

El cuadro volvió a salir de las dependencias de la Casa-Museo Pérez Galdós en 2001, cuando la Sala BBVA de Madrid lo incluyó en la exposición ‘Sagasta y el liberalismo español'

En 2009, realizó un nuevo viaje fuera de la Isla. En aquella ocasión, puso rumbo al Museo Nacional del Prado, con motivo de la muestra ‘Joaquín Sorolla (1863-1923)', la más importante dedicada al artista impresionista, tanto dentro como fuera de España. Volvió a viajar a Madrid, a la Biblioteca Nacional, para otra exposición sobre Gregorio Marañón en el 50º aniversario de su fallecimiento. La organización corrió a cargo del Ministerio de Cultura, a través de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. 

Por último, en noviembre de 2011, y tras haber permanecido expuesto dos años en las salas de pintura de la Casa de Colón, la obra regresó, terminadas las obras, a la casa natal del escritor, donde se expone desde entonces. 

CORRESPONDENCIA AÚN VIGENTE. En una carta enviada a su empleado Rubín, Galdós llegó a hacer una serie de recomendaciones sobre cómo embalar el cuadro, un protocolo que no dista mucho del que se sigue en nuestros días. La carta rezaba así:

 

Madrid 27 de Marzo 906

Alberto Aguilera 46

Querido Rubín: voy a encargarle una cosa que hará Vd. enseguida.

            Descuelga V. el retrato mío al óleo, pintado por Sorolla, que está encima del harmonium, y lo limpia V. muy bien. Limpiar quiere decir quitarle el polvo, nada más, sin usar agua. Después lo mete V. en la caja que a esa lo llevó. Dicha caja está en el sótano, si no recuerdo mal. Si faltare alguna pieza de dicha caja, arréglela V. como pueda, valiéndose, si es preciso, de un carpintero.

            El retrato se pone en la caja con su marco, bien embalado para que no tenga movimiento, y se le envuelve antes en una tela, que alguna habrá para el caso, y después se le cubre /y estira/ bien con periódicos. En fin, V. sabrá arreglarlo de modo que el cuadro y su marco no sufran nada. Póngale V. el letrero de Frágil.

            Hecho esto lo lleva V. al tren y lo factura en pequeña encargando que al meterlo en el furgón lo coloquen de canto.

            Si la diferencia entre pequeña y doble pequeña no fuese grande, lo pone Vd. en doble pequeña. El porte a pagar aquí. El cuadro tiene que ser presentado en una exposición de cuadros de Sorolla, y por eso es la prisa de que venga pronto.

            Recibirá Vd. las patatas y semillas que fueron hace días. Supongo que el tiempo estará malísimo y que no podrá V. sembrar nada.

            Se me olvidó enviarle semilla de calabacines.

            Y de las judías gordas ¿tiene Vd.?

            Mañana le va a V. dinero para que tenga para todo lo preciso.

 

Suyo afmo.

B. Pérez Galdós -cr-

En seguida que V. facture el cuadro, envíeme el talón.

Después de escrita esta carta, hemos pensado que debe mandar el retrato en doble pequeña.

 

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