Gabriela Ybarra y su obra

Gabriela Ybarra y su obra "El comensal"

Gabriela Ybarra y Victoria Galván ante la escultura dedicada a Galdós

Gabriela Ybarra y Victoria Galván ante la escultura dedicada a Galdós

Gabriela Ybarra y Victoria Galván

Gabriela Ybarra y Victoria Galván

28 de junio de 2019

GABRIELA YBARRA: "EL TERRORISMO TE ACABA METIENDO EL SILENCIO DENTRO DE CASA"

"Uno de los grandes problemas del terrorismo es que el silencio que se impone en la sociedad se te acaba metiendo dentro de casa". Gabriela Ybarra, definitivamente, lo rompió con la publicación de 'El Comensal' (Caballo de Troya, 2015), un relato personal que aborda en clave literaria el secuestro y asesinato en 1977 a manos de ETA de su abuelo (Javier Ybarra, empresario, ex alcalde Bilbao y ex presidente de la Diputación de Vizcaya) y el fallecimiento de su madre, víctima del cáncer en 2011.

"No quería escribir un libro político, pero era un imposible no hacerlo", confesó la autora en su encuentro con el público en la Casa-Museo Pérez Galdós, celebrado este jueves, 27 de junio, dentro del ciclo denominado ‘Escritoras y Escritores en la Casa-Museo’ que pone en contacto directo a lectores y lectoras con autores y autoras en un singular bis a bis que descubre procesos e intereses creativos de los protagonistas invitados.

Ybarra fue presentada por Victoria Galván, directora del museo, quien remarcó el "fenómeno editorial" en el que se ha convertido 'El comensal'. Desde luego, lo ha sido: además de recibir el halago de la crítica nacional y el público, la novela también ha merecido la atención de la prensa internacional y hasta ser incluida entre los 13 finalistas del Man Booker Internacional en 2018. La joven escritora repasó el proceso de creación de su primer libro, con el que se ha posicionado con fuerza en el escaparate de las letras actuales.

Un duelo por escrito

"Crecí normalizando el terrorismo. Creyendo que la muerte de mi abuelo [en 1977, en plena transición política] ya no nos afectaba como familia, pero no fue hasta muchos años después, hasta que falleció mi madre, que descubrí que esto no era así", arrancó Ybarra en su disertación. La escritora, por entonces en ciernes, confesó que "lo primero que hice después de la muerte de mi madre fui ir a un taller literario. Al terminarlo ya decidí poner todo el duelo por escrito. Me atascaba y pensaba que era malísima, una novata que no dominaba esto. Lo cierto", remarcó, "es que había muchas cosas que no sabía sobre mi familia, el impacto que había tenido el terrorismo y la muerte de mi abuelo".

La autora vasca desveló a la audiencia que "el libro lo escribí sin decírselo a nadie de mi familia, porque no me iban a dejar hacerlo". De hecho, cuando al final lo publicó, "se montó un pollo en mi casa. A mi padre no le gustó nada en principio, aunque ahora es mi mayor fan. Una de mis hermanas dijo que no quería volverlo a leer en su vida".

Una vía para la reconciliación

Aunque su relato acabó por tener un impacto público que ha sorprendido de otras formas a Ybarra, que manifestó cómo "gente del mundo abertzale ha leído mi novela, ha llegado a empatizar conmigo y hasta me ha pedido perdón, Quizás una vía para la reconciliación vaya por que surjan muchas historias diferentes, en las que no se juzgue y, por otra parte, no se quite importancia al peso de los hechos".

Gabriela Ybarra comentó que, desde su perspectiva, "hay personas que pueden quedar atrapadas en el momento del atentado y no superarlo, y otras actúan desde la negación. Existe un fenómeno de encapsular al terrorismo en un cajón. Yo creo que lo más sano sería reconocer el dolor y buscarle un lugar, aunque no siempre es fácil". De hecho, en su opinión "las historias más interesantes muchas veces nacen de esos lugares de incomodidad y dolor del propio autor. y en mi familia teníamos muchos nudos".

El impacto de ETA en la vida de la escritora no se limitó al asesinato de su abuelo. "Mi padre también estuvo amenazado, llegaron a enviarle un paquete bomba a casa. Me dijo que no pasaba nada, que si le tocaba, le tocaba...".  Además, "en el colegio yo no decía dónde vivía, por seguridad. En diferentes momentos tampoco te podías significar políticamente de forma libre. Acabas asimilando esto en otros ámbitos de la vida en los que no tendrías por qué callarte. Este hábito del silencio enfrió bastante las relaciones entre nosotros mismos". Para Ybarra, "uno de los grandes problemas del terrorismo es que el silencio que se impone la sociedad se te acaba metiendo dentro de casa".

Un proceso doloroso

La escritora recordó el periodo de gestación de su novela como un proceso de "indagación personal profunda", no exento de secuelas físicas. "Mientras escribía", comentó, "somatizaba todo lo que sentía, el miedo encapsulado que ahora tenía un lugar para salir. Llegué a tener sarpullidos, ansiedad y hasta un ataque de pánico. Pero hubo un proceso sanador en todo esto", concluyó.

'El comensal' también tiene un perfil de reivindicación personal, de reclamación para sí de los seres queridos por parte de la autora. "Sí que me he dado cuenta de la tensión tan fuerte que ha habido en este tema entre lo público y lo político y lo privado y lo íntimo. Creo", compartió ante el público en la Casa-Museo Pérez Galdós, "que también escribí este libro por contestar a los obituarios sobre mi madre, en los que no podía reconocerla. No me gustaba que mi madre perteneciera a otras personas".

Gabriela Ybarra

Gabriela Ybarra (Bilbao, 1983). Es Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Pontificia de Comillas y máster en marketing en la Universidad de Nueva York. Actualmente reside en Madrid, donde trabaja como analista de redes sociales y estudios de mercado. 'El Comensal' (Caballo de Troya, 2015) es su primera novela, editada en el Reino Unido bajo el título 'The Dinner Guest' (Harvill, 2018). En 2019 se rueda la versión cinematográfica del libro, que dirige Ángeles González-Sinde, ex ministra de Cultura y ganadora de dos Goya.

Gabriela Ybarra y su obra

Gabriela Ybarra y su obra "El comensal"

Gabriela Ybarra y Victoria Galván ante la escultura dedicada a Galdós

Gabriela Ybarra y Victoria Galván ante la escultura dedicada a Galdós

Gabriela Ybarra y Victoria Galván

Gabriela Ybarra y Victoria Galván